martes, 6 de abril de 2010

Educar sin azotes















Los cachetes no son pedagógicos y existen otras soluciones. Reprender al niño puede hacerse de otras maneras. Sin embargo, a los padres les entran muchas dudas en este aspecto y algunos consideran que un azote de vez en cuando no viene mal al niño.

El azote no es imprescindible y en eso coinciden todos los expertos. Hay que enseñarle al niño que no toque un enchufe o que no va a obtener lo que quiere pese a sus rabietas. Pegarle no es la mejor vía para dárselo a entender e implica ciertos riesgos:
- Produce en el niño ansiedad, aislamiento, pesadillas y tristeza.
- Daña su autoestima y le hace inseguro. -Somete al niño, no le enseña a actuar por convicción, sino por evitación.
- Produce sentimiento de culpabilidad en los padres que emplean el azote.
- Dificulta la comunicación familiar.

El azote genera violencia en quien lo administra y en quien lo recibe. Si la respuesta del niño no es la esperada, puede aumentar el conflicto y el número o la frecuencia de los cachetes.

Lo mejor es evitar el cachete y es importante controlar los momentos de estrés. Los límites de disciplina deben ponerse cuando los padres y los niños estén tranquilos. El castigo tendrá que utilizarse de vez en cuando, pero sobre todo habrá que reforzar sus conductas positivas. No hay que regalarle algo siempre que se coma la sopa, pero sí felicitarle. Con el elogio se demuestra que el esfuerzo da la felicidad.

Los niños que por su personalidad y carácter sean difíciles en el trato necesitan pautas claras de comportamiento para no sentirse perdidos. De no ser así, buscarán hasta dónde pueden llegar.

Si en algún momento se les escapa la mano, los padres se suelen sentir culpables. Lo mejor es pedir perdón al niño y explicarle lo sucedido. De esta manera se sacará algo positivo de una situación conflictiva. Pero nunca hay que compensarle con dejarle hacer lo que está prohibido o con dejarle que consiga lo que era motivo de conflicto antes del cachete. Esto sólo le desorientará. Además, si cada vez que llora, los padres le dan lo que quiere, aprenderá que para que le hagáis caso eso es lo que tiene que hacer.

Desde que el bebé es pequeño y comienza a relacionarse con otros niños, los padres deben tener claro que la palabra y las buenas maneras son mejor que la violencia.

¿Le castigo?
Algunos funcionan y otros son poco eficaces. Estos son los permitidos:
- ¡Ahí sentado!
Para atajar una mala conducta, debe permanecer un minuto por cada año de edad o incluso menos. Hay que permanecer a su lado, pero sin mirarle.

- ¡Fuera la tele!
Debe utilizarse como castigo, no como premio. Hay que privarle de algo que le gusta.

- ¡Ahora lo recoges!
Si derrama la leche, la tendrá que recoger, si le ha quitado un cubo a otro niño, tendrá que ir a devolverlo.

- Una reprimenda
Hay que razonarles por qué les castigamos, aunque sean pequeños.

Sólo en alguna ocasión puedes mandarle a su habitación y sirve para cortar de raíz un berrinche, por ejemplo, y por poco tiempo. Nunca le castigues a ir cama sin cenar, con un pescozón o un azote, usando el grito, el insulto o la descalificación.

Para que funcione el castigo

Para extinguir las conductas negativas de los niños, conviene recurrir al castigo. Pero para que resulte eficaz debe ser:

- Inmediato
Las amenazas de “ya verás cuando lleguemos a casa” no se suelen cumplir y, si es así y pasa mucho tiempo, al niño se le olvida por qué le están castigando.

- Proporcional
El castigo debe ajustarse a la gravedad de su conducta, porque sino resulta injusto e ineficaz.

- Claro y concreto
Debéis explicarle, por muy bebé que sea, qué conducta se castiga y advertirle de lo que pueda pasar si se porta mal.

- Cumplido
Conviene cumplir las promesas de castigo, porque sino el niño seguirá probando los límites de sus padres.

Correción pra no usuar el castigo
Antes de recurrir a los castigos, probad a:
- Hacerle algún regalo como detalle al esfuerzo, si le ha costado mucho conseguirlo.
- Mira fijamente al niño a los ojos, que note la actitud de firmeza y seguridad.
- Háblale con voz seca y firme. No le grites nunca, porque eso denota que has perdido el control de la situación.

Fuente: http://www.hacersegrande.carrefour.es/articulos-de-interes/primeros-pasos/general/educar-sin-azotes

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