viernes, 18 de febrero de 2011

Legumbres: un filón de proteínas

Gracias a su buen sabor, los guisantes gustan mucho a los más pequeños. Sin embargo, también las judías, los garbanzos, las lentejas y las habas son muy importantes para la dieta de los niños, debido a su alto contenido en proteínas. ¿Cuáles son sus beneficios y cómo introducirlas en su alimentación?

Muchísimas proteínas

Todas las legumbres poseen una característica importante: contienen una cantidad de proteínas similar a la de la carne, si bien su calidad nutritiva es inferior a la de las proteínas de origen animal (proporcionadas por los huevos, la carne, el pescado y los lácteos), porque no están presentes algunos aminoácidos necesarios para el organismo. De todos modos, esto no representa ningún problema. Las legumbres carecen, sobre todo, de metionina y cisterna, sustancias que sí se encuentran en las proteínas de los cereales. Éstos, a su vez, carecen de un aminoácido esencial, la lisina, que está presente en las leguminosas. En consecuencia, únicamente hay que combinar las legumbres con los cereales para que se complementen recíprocamente, dando lugar a una mezcla de alto valor nutritivo.

Para realizar una combinación perfecta, la mitad de las proteínas debe proceder de las legumbres y la otra mitad de los cereales. En la práctica, se puede preparar una combinación formada por dos tercios de cereales y un tercio de legumbres, más o menos las proporciones aconsejadas en la elaboración de muchos platos, como la pasta con garbanzos, con alubias, con arroz o con guisantes.

Una gran familia

Los diferentes tipos de legumbres tienen en común algunas características nutritivas fundamentales. Sin embargo, varían en su aspecto, sabor y consistencia. Por lo tanto, merece la pena detenerse un instante para conocer qué aportan las legumbres más importantes.

Las alubias
Existen muchas variedades, con un poder nutritivo y calórico similar y con una importante presencia de hierro. Algunas variedades son: la alubia blanca, la alubia pinta y el fríjol. Las alubias secas se deben mantener en remojo durante, al menos, 12 horas y su cocción se debe prolongar durante 2-3 horas.

Las lentejas
Son muy nutritivas, contienen diferentes tipos de proteínas (aproximadamente, el 23 por ciento) y son especialmente ricas en calcio y en hierro. No necesitan tanto tiempo de remojo como otras legumbres; es suficiente con 2-3 horas.

Los garbanzos
Contienen un porcentaje de grasas (5 por ciento) que les aporta una consistencia más blanda. Las proteínas que contienen son de mejor calidad que las de las alubias. Los garbanzos secos se deben mantener en remojo, en agua fría, durante 10-12 horas, cambiándoles el agua una o dos veces. Su cocción requiere, al menos, 3 horas.

Las habas
es preciso tener cuidado con su introducción en la dieta del niño, ya que muchos no las toleran y pueden llegar a presentar trastornos serios de la sangre. La causa es una enfermedad hereditaria, llamada “fabismo”. En cualquier caso, las habas representan un alimento excelente para preparar cremas y sopas de verdura.

Fuente: http://www.suavinex.com/html/EM_art_alimentacion05.htm

Cómo prevenir las alergias

Entre el 2-5 por ciento de los niños son alérgicos a algún alimento concreto.

• La reacción alérgica suele manifestarse mediante vómitos, diarrea inmediata y urticaria.

• Al principio del destete, se deben evitar algunos alimentos considerados alergenos, como los cereales con gluten (pan, pasta, galletas), algunas frutas (fresas, cítricos, kiwi), el pescado azul, los frutos secos o el huevo, que deberán introducirse más adelante en la dieta del niño.

• Es mejor introducir un alimento nuevo cada vez, a una distancia de dos o tres días.

• La mayor parte de los niños, deja de presentar alergias a partir de los tres años.

Fuente: http://www.suavinex.com/html/EM_art_alimentacion03.htm

Sus primeros alimentos, con qué carne empezar

La carne, un valioso alimento para el crecimiento, se introduce en la dieta del niño alrededor del sexto o séptimo mes. Pero, ¿qué tipos de carne conviene preferir? ¿De qué manera se le pueden ofrecer? Se puede empezar con sopas de caldo de carne y, después, pasar a la carne propiamente dicha que, al principio, deberá cocinarse hervida o bien al vapor, y triturarse hasta que quede muy fina.

Pollo
Contiene muchas proteínas y una elevada cantidad de lisina, un aminoácido muy importante para el crecimiento. Si se elimina la piel, la carne de pollo se digiere bien, debido a que sus fibras musculares son muy tiernas.

Ternera
Magra y muy tierna, la carne de ternera es fácil de digerir y posee muchas proteínas. Respecto al pollo, contiene una mayor cantidad de hierro.

Pavo
Muy parecida a la del pollo, aunque es un poco más grasa. Posee abundantes nutrientes y se digiere bien, pero también es importante no dar al niño la piel, que es muy grasa.

Caballo
No tiene nada que envidiar a las demás carnes en cuanto a su valor nutritivo, se digiere fácilmente, es muy rica en hierro y contiene glicógeno, un tipo especial de nutriente responsable de su típico sabor algo dulzón, que la hace particularmente agradable a los niños. Se puede dar a partir de los nueve meses.

Cordero y cabrito
En este caso, debe ponerse especial atención a la hora de elegir las piezas, con el fin de evitar las más grasas. El muslo es una de las partes más idóneas.

Cerdo
Grasa e indigesta en el pasado, actualmente la carne de cerdo ha cambiado mucho, debido a los progresos alcanzados en la selección de las razas destinadas a la cría. También ha disminuido mucho su contenido en colesterol, no siendo muy distinto al presentado por la ternera, la vaca o el pollo. Se puede dar cerdo a los pequeños a partir de los diez-once meses.

Conejo
Es uno de los mejores alimentos de origen animal. Sin embargo, debe prestarse mucha atención a sus pequeños huesos, que pueden quedar entre la carne al cortarla y, en consecuencia, ser un peligro para el niño, que aún es inexperto masticando.

Masajes para el bebé


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miércoles, 16 de febrero de 2011

El destete


A partir del cuarto-sexto mes de vida se pueden empezar a introducir nuevos alimentos en la dieta del niño, que servirán de complemento nutricional a la leche materna y/o de fórmula.

El destete debe realizarse de forma progresiva: se debe empezar con pequeñas cantidades, dejando pasar un intervalo de tiempo suficiente, al menos, un par de días, antes de administrar un nuevo alimento al niño. De esta forma:

  • Se podrá identificar más fácilmente el origen de posibles reacciones alérgicas.
  • El pequeño podrá conocer y asimilar mejor los nuevos sabores.

El pediatra es quien debe indicar cuál es el momento oportuno para empezar a dar un nuevo alimento, pues cada niño es distinto y tiene sus propias necesidades.

En la siguiente tabla, se detalla, en líneas generales, el calendario de introducción de los alimentos complementarios:

Edad
Alimento
4-6 meses

Fruta (manzana, pera, plátano)

4-6 meses
Verdura (zanahoria, patata, calabacín)
4-6 meses
Cereales sin gluten (arroz, maíz, tapioca)
7-8 meses
Legumbres (guisantes, garbanzos, lentejas, judías)
7-8 meses
Leche de continuación y productos lácteos (quesitos envasados, requesón, queso parmesano, yogur)
7-8 meses
Carnes blancas (pollo, pavo, conejo)
7-8 meses
Cereales con gluten (pan, galletas, pasta)
8-9 meses
Pescado (lenguado, merluza, pescadilla)
12 meses
Carnes rojas (ternera, buey, cordero)
12 meses
Huevo
+ 12 meses
Comer de todo, con precaución
36 meses
Leche de vaca

Fuente: http://www.suavinex.com/html/art_alimentacion02.htm


martes, 15 de febrero de 2011

La importancia de cogerle en brazos

Coger en brazos al bebé y darle mimos

Coger en brazos al bebé y hacerle "mimos" es muy importante para su autoestima y su salud emocional, aunque algunas teorías arcaicas digan lo contrario. La psicóloga Cristina Silvente nos ofrece un interesantísimo artículo.

A cualquier madre o padre algún familiar o la vecina o la señora por la calle le habrá dejado caer la recomendación: “no cojas al bebé en brazos que se malcrían”. Esto no es sólo imposible en bebés que no caminan (cómo lo hacemos para darles de comer siquiera), sino que no se basa en ninguna evidencia científica; es más, no cogerlos podría ser perjudicial para su desarrollo psicológico.

Desde hace décadas, se conocen los efectos del déficit de contacto físico en bebés, especialmente en orfelinatos y en bebés ingresados. Se conoce como la Teoría del Apego, desarrollada por autores como John Bowlby, Harry Harlow, Mary Ainsworth, entre otros. El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño/a con sus cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. Habla de la necesidad de bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado.
Para quien quiera profundizar más, El Amor Maternal de Sue Gerhardt tendría que ser su libro de cabecera. Gerhardt afirma, en base a los conocimientos de neurociencia, que “el bebé, para su desarrollo, no necesita ayudas pedagógicas o culturales, sino que es más apropiado, simplemente, cogerlo en brazos y disfrutar de él”. Las áreas del cerebro que en el futuro serán responsables del comportamiento social, la regulación emocional, el afrontamiento al estrés se desarrollan durante los tres primeros años de vida. Según hayan sido sus cuidados, lo harán normalmente o de forma deficitaria con implicaciones en su conducta social y su salud mental futura. “Las primeras fuentes de placer son el olfato, el tacto y el oído. Sentirse amorosamente en brazos del progenitor es el estímulo más importante para el desarrollo”. Las caricias ayudan a regular el sistema nervioso del bebé. También las miradas son importantes. Según Allan Schore, experto en trauma y alteraciones afectivas, las miradas positivas son el estímulo más importante para el crecimiento de la inteligencia social y emocional del cerebro. Un gran número de experiencias positivas en los comienzos de la vida da lugar a más conexiones neuronales, es decir, mayor rendimiento y habilidad.

Por otro lado, separarse del bebé puede ser una gran fuente de estrés. Dejar llorar a los bebés y no cogerlos sistemáticamente puede ser una fuente de trauma e impedir que se desarrollen estas áreas cerebrales, pudiendo provocar niños más dependientes, con más dificultades de autorregulación, menos capacidades de afrontamiento a situaciones de estrés, menor seguridad en sí mismos.
Son muy interesantes intervenciones en prematuros como el Método Madre Canguro que se está desarrollando en algunos servicios de neonatología de nuestro país. El libro de Adolfo Gómez-Papi “El poder de las caricias” puede ser un buen complemento.
Desde la Antropología, la Medicina y la Psicología se está dando cada vez más importancia al contacto piel con piel, al llevar a los bebés en brazos o en portabebés, a atender su lloro, más allá de si tiene hambre, sed, tiene el pañal sucio, tiene frío o calor.

Por último decir que en mi consulta, igual que en las de mis compañeras de profesión, las personas a las que atiendo no se quejan de que sus padres los malcriaron por cogerlos en brazos, sino más bien todo lo contrario, de que no les cogían, no los abrazaban, no los atendían afectivamente. Un porcentaje altísimo de personas en consulta psicológica han tenido cuidadores que no les han sabido o no les han podido atender en esta faceta.
Por lo tanto:

Coge a tu hijo en brazos siempre que puedas, o que te lo pida, dé señales o tú lo veas.
• Los masajes, el piel con piel, ayudan a su desarrollo psicofisiológico.
• Mírale con ojos amorosos.
• Estar cerca le ayuda a crear seguridad e independencia y capacidad para poder explorar más adelante su ambiente.
• Los bebés siempre lloran por alguna razón, necesitan ser atendidos lo antes posible.
Enlace
Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/cuidados/coger-en-brazos-bebe-5226

Trucos para quitar manchas de comida

trucos quitar manchas comida

Los niños se ensucian muy a menudo mientras comen y algunos alimentos producen manchas difíciles de quitar. Te explicamos como tratarlas según de qué alimento se trate.


1. Aceite. Si la mancha se produce sobre algodón blanco, la puedes quitar con agua y jabón. En cambio, si la prenda es de color, debes ponerle un poco de amoníaco. Si pones la prenda en la lavadora y la mancha no se va, también puedes probar con un disuelvemanchas de grasa para ropa y lavar la prenda de nuevo.

2. Caramelo. En principio, al lavar la prenda con agua fría, la mancha se disuelve. A continuación, puedes ponerla en la lavadora para conseguir un acabado perfecto.

3. Chicle. Lo primero que debes hacer es frotar la mancha con hielo para conseguir que la goma se endurezca. A continuación, debes quitar toda la sustancia posible raspando y lavar la prenda.

4. Chocolate. A veces es suficiente con agua fría. Si la mancha no desaparece con el lavado, puedes utilizar un disuelvemanchas de grasa para ropa y probar con un nuevo lavado.

5. Cola o bebidas gaseosas. Un buen método de acabar con la mancha es con agua y vinagre caliente. Debes dejar que actúe y lavar la prenda de forma habitual.

6. Frutas y verduras. Lo mejor para quitar ese tipo de manchas es utilizando agua y jabón. Sin embargo, si el tejido de la prenda es de fibra natural, se puede probar con una mezcla a partes iguales de agua y alcohol. Y si la mancha se produce sobre lana, se puede quitar con un paño empapado en un poco de vinagre.

7. Helado, leche y mermelada. Con las manchas de helado, de leche o de mermelada prueba con un disuelvemanchas enzimático y lava la prenda de forma habitual.

8. Huevo. En general, es suficiente con aplicar agua fría. Sin embargo, si la mancha no es reciente puedes probar de quitarla con un paño empapado con lejía o con agua oxigenada.

9. Potitos y papillas. Muy a menudo, las manchas más habituales y difíciles de quitar son las de potitos y papillas. Si no se va con el lavado, puedes probar un método más efectivo que consiste en poner la prenda en remojo con detergente líquido durante unas horas y luego poner la prenda en la lavadora.

10. Salsas. Es aconsejable actuar de forma inmediata. En primer lugar, debes quitar los restos con una cuchara o una espátula. A continuación, deja la prenda en remojo en agua fría con detergente. Si la mancha está húmeda, puedes mojarla con agua fría, frotándola hasta conseguir que se aclare y poner la prenda en la lavadora.

11. Tomate. Puedes probar de quitarla con distintos métodos. El primero consiste en poner la prenda en remojo durante una hora, tratarla con detergente líquido y lavarla. El segundo, si la mancha es reciente, consiste en presionar suavemente con un paño empapado en leche encima de la zona afectada. También puedes usar un disuelvemanchas de oxígeno activo.

12. Yogur. Debes dejar secar la mancha, cepillarla y lavar la prenda con agua tibia.

13. Zumos de frutas. Una buena manera de acabar con esta clase de manchas es poner en remojo la zona manchada en leche caliente. El vinagre y el agua con gas también pueden resultar eficaces.

Fuente: http://www.mibebeyyo.com/mujer-actual/familia/trucos-para-quitar-manchas-de-comida-5238Enlace

domingo, 30 de enero de 2011

¿Quién es tu mamá?


¿Quién es tu mamá?
- Mamá es esa señora que lleva en el bolso un pañuelo con mis mocos, un paquete de toallitas, un chupete y un pañal de emergencia.

- Mamá es ese cohete tan rápido que va por casa disparado y que está en todas partes al mismo tiempo.

- Mamá es esa malabarista que pone la lavadora con el abrigo puesto mientras le abre la puerta al gato con la otra, sosteniendo el correo con la barbilla y apartándome del cubo de basura con el pie.

- Mamá es esa maga que puede hacer desaparecer lágrimas con un beso.

- Mamá es esa Taekondista forzuda capaz de hacer trizas a cualquiera por defender a sus criaturas de 0 a 50 años, y coger en un solo brazo mis 15 kilos mientras con el otro entra al carro lleno de compras.

- Mamá es esa campeona de atletismo capaz de llegar en décimas de segundo de 0 a 100 para evitar que me descuerne por las escaleras.

- Mamá es esa heroína que vence siempre a mis pesadillas con una caricia.

- Mamá es esa señora con el pelo de dos colores, que dice que en cuanto tenga otro huequito, sólo otro, va a la pelu.

- Mamá es ese cuenta cuentos que lee e inventa las historias más divertidas sólo para mí.

- Mamá es esa cheff que es capaz de hacerme una cena riquísima con dos tonterías que quedaban en la nevera porque se le olvidó comprar, aunque se quede ella sin cenar.

- Mamá es ese médico que sabe con sólo mirarme si tengo fiebre, cuánta, y lo que tiene que hacer.

- Mamá es esa economista capaz de ponerse la ropa de hace cientos de años para que yo vaya bien guapo.

- Mamá es esa cantante que todas las noches canta la canción más dulce mientras me acuna un ratito

- Mamá es esa payasa que hace que me tronche de risa con solo mover la cara.

- Mamá es esa sonámbula que puede levantarse dormida a las 4 de la mañana, mirar si me he hecho pis, cambiarme el pañal, darme jarabe para la tos, un poco de agua, ponerme el chupete, todo a oscuras y sin despertarse.

- Mamá es aquella mujer que jamás se dio cuenta que envejecía por ver a sus hijos realizarse, llorando de noche por que ya tienen alas y dentro de poco dejará el nido para buscar otro, y de día sonríe por ver que los hijos no tengan remordimientos en dejarla por que ella se siente feliz.

¿La ves? Es aquélla, la más guapa, la que sonríe.

lunes, 24 de enero de 2011

Aprender a hablar: las niñas son más precoces

Aprender a hablar
Las niñas suelen ser más precoces que los niños en cuanto al aprendizaje y al uso posterior de las palabras. ¿Cuál es el motivo que hace que las niñas aprendan a hablar antes?

Las comparaciones no suelen ser buenas, sobre todo cuando se trata de comparar el crecimiento de los niños. Para empezar, cada niño tiene su propio ritmo. Además, por ejemplo, existen diferencias entre niños y niñas en el ritmo de desarrollo.

Según las estadísticas, el 70% de las niñas empiezan a pronunciar sus primeras sílabas antes que los niños. Esto ocurre alrededor de los seis o siete meses, mientras que la mayoría de los niños lo hacen a partir del séptimo mes en adelante.

A los dos años, aproximadamente, el vocabulario de las niñas es más rico que el de los niños.

A los cuatro años las niñas utilizan un lenguaje mucho más apropiado y desenvuelto que el que emplean los niños de esa misma edad.

¿Cuál es la razón?

Parece ser que esta precocidad en el lenguaje se debe a que los centros cerebrales maduran más rápidamente en las niñas, según parece, por el equilibrio hormonal femenino.

EnlaceFuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/524?sectionid=59

Las etapas del lenguaje

Etapas del lenguaje infantil
El desarrollo del lenguaje es distinto de unos niños a otros. Sin embargo, podemos establecer unas etapas de referencia, que suelen ser comunes en la mayoría de los niños.

Alrededor de los seis meses, casi todos los bebés balbucean sus primeras sílabas y, al escuchar hablar a los adultos, memorizan el alfabeto de la que será su lengua materna.

En este momento, los niños todavía no son capaces de comprender el significado de los términos, pero se ejercitan en la imitación de los sonidos que escuchan a su alrededor.

A grandes rasgos, las diferentes etapas del desarrollo del lenguaje del bebé son las siguientes:

• Entre el cuarto y quinto mes: el niño empieza a emitir sonidos chillones y agudos, en los que puede reconocerse la vocal "u".

Entre el sexto y el octavo mes: comienza la llamada lalación, caracterizada porque el niño emite sus primeras sílabas: ba, ta, la, pa, ma.

• A los diez meses: el pequeño empieza a pronunciar de una forma clara sus primeras palabras: "papa" y "mama", de las cuales todavía no conoce el auténtico significado.

• Entre los once y doce meses: comienza a pronunciar palabras de las que conoce el significado: papá, mamá, agua. Suele inventar palabras con un significado concreto, por ejemplo, "brum", que significa coche.
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• A los dieciocho meses: domina un vocabulario de, por lo menos, diez palabras. También puede componer frases con un sentido completo, por ejemplo, "quiero la pelota".

• Entre los dos años y dos años y medio: ya es capaz de entablar un diálogo sencillo y de contestar correctamente a las preguntas que se le hacen. Los padres entienden su lenguaje.

Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/521?sectionid=59

Cuándo empieza a hablar el bebé

Las primeras palabras del bebé
Las primeras palabras del bebé aparecen hacia el final del primer año de vida. Una actitud adecuada puede estimular al niño y ayudarle a aprender a hablar.



¿Cuándo empieza a hablar el bebé? El niño empieza a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aproximadamente, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos.

Sin embargo, no hay que olvidar que cada niño tiene su ritmo y el desarrollo del lenguaje es diferente en cada caso.

Para estimular al niño a hablar de forma correcta, el ambiente en el que vive desempeña un papel fundamental: debe respetar sus propios ritmos de desarrollo y debe animarle a aprender de forma serena, sin forzarle.

¿Cómo ayudarle a aprender a hablar?

• Háblale directamente, mirándole a la cara, y evitando que otras personas interrumpan vuestra conversación.

• La mejor ayuda será la de los padres, o los abuelos. El niño se desinhibirá más y será más receptivo con las personas que se siente a gusto. Además, al niño le resultará más fácil reproducir los distintos tonos de voz y la entonación de las palabras si siempre le habla la misma persona.

• Dirigirse a él llamándole por su nombre. Los conceptos de "yo", "tú", "mi" son muy difíciles de comprender.
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• Hablarle de objetos que están físicamente presentes, de tal modo que pueda ver aquello de lo que se está hablando.

• Hablarle de situaciones o de objetos que le interesan.

• Intentar comprender las palabras que dice y animarle a expresarse mejor, en lugar de corregir sus errores, pues se corre el riesgo de aburrirle.

Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/518?sectionid=59

El lenguaje del bebé: los primeros balbuceos

Antes de que el niño empiece a hablar, el bebé se comunica mediante gestos, expresiones en su rostro y, sobre todo, el llanto. Hacia los seis meses aparecen los balbuceos, desarrollando extraordinariamente la capacidad para comunicarse del pequeño.

Placer, alegría y deseos son sentimientos que el pequeño experimenta ya con enorme intensidad y que refleja, sobre todo, en las expresiones de su rostro.

Sin embargo, entre los cuatro y los seis meses, el bebé desarrolla extraordinariamente su capacidad para comunicarse con los demás y empieza a balbucear sus primeras sílabas. Ahora, la vista y las miradas, que hasta el momento habían representado el principal canal de comunicación con el bebé, ya no es suficiente.

De forma gradual, el pequeño empieza a utilizar una serie infinita de vocablos, como "oh" y "ah", y descubre la posibilidad de unir una consonante a las vocales, estableciendo los cimientos del verdadero lenguaje. Este "gimnasio sonoro" constituye para ellos la antesala del lenguaje.

Las primeras palabras van acompañadas casi siempre de gestos que ayudan al niño a expresar el mensaje que quiere transmitir, y son utilizadas como símbolos que sustituyen a los objetos o a las intenciones.

Esta capacidad de expresar las palabras va unida al desarrollo del pensamiento: hacia los ocho meses, el niño es capaz de relacionar las diferentes sensaciones visuales, táctiles y auditivas; el pequeño aprende a elaborar una imagen mental de lo que ve, escucha o toca, y la traduce en una palabra.

Llegado este momento, es importante hablar mucho con el niño, leerle cuentos, explicarle algún episodio de la vida diaria… Aunque todavía el bebé es incapaz de descifrar las palabras, puede seguir el sentido de la frase por el tono de la voz, por la expresión de la cara o por los gestos.

Gracias a este ejercicio, le transmitirás información, ideas y sentimientos importantes para su crecimiento intelectual y afectivo.

Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/primeros-balbuceos-519

Primeros auxilios para la asfixia y reanimación cardiopulmonar para bebé: una guía ilustrada

Revisado por especialistas en servicios de emergencias de la Cruz Roja Estadounidense, Mayo de 2008.

A ninguno de nosotros nos gustaría enfrentarnos una situación en la que tendríamos que salvar la vida de nuestro bebé, pero es algo que puede suceder. Los bebés pueden ahogarse con alimentos o juguetes, caerse al agua de la bañera o de una piscina y asfixiarse con cordones de, por ejemplo, prendas de vestir, bolsos y cortinas. Si alguna vez te encuentras en una situación de emergencia, con tu bebé ahogándose o si deja súbitamente de tener signos vitales, tendrás saber qué hacer.

Hemos preparado esta guía detallada que explica los pasos básicos que hay que saber sobre primeros auxilios ante un caso de asfixia, así como los pasos para efectuar una reanimación cardiopulmonar. No obstante, no debes tomarla como tu única fuente de información.

Resérvate algunas horas para tomar un curso de reanimación cardiopulmonar para bebés y niños que te permita aprender y practicar las técnicas apropiadas. Estas técnicas difieren según sea la edad del niño, y si se hacen de manera incorrecta pueden causar daños.

Si deseas encontrar un curso en tu zona, puedes utilizar la página de búsqueda de cursos de primeros auxilios que tiene la Cruz Roja Española en Internet, o llamarles por teléfono.

Las siguientes instrucciones corresponden a bebés de menos de un año.

Asfixia

Paso 1: Evalúa la situación con rapidez.

Si de repente tu bebé no puede llorar o toser, algo podría estar obstruyendo sus vías respiratorias, y tendrás que ayudarlo para que lo expulse. Puede ser que haga ruidos raros o no produzca ningún sonido en absoluto mientras abre su boca, y su piel se podría poner roja o azul.

Si tose o hace arcadas, hay sólo una obstrucción parcial de las vías respiratorias. En este caso, deja que siga tosiendo. Toser es la manera más efectiva de eliminar una obstrucción.

Si tu bebé no puede expulsar el objeto tosiendo, pídele a alguien que llame al 112 y empieza a darle golpes en la espalda y a hacerle compresiones pectorales (ver más abajo, paso 2).

Si estás sola con tu bebé, asístelo como se explica abajo durante dos minutos, y luego llama al 112.

Por otro lado, si sospechas que las vías respiratorias de tu bebé se han cerrado a causa de una inflamación de garganta, llama inmediatamente al 112. Puede que tu bebé tenga una reacción alérgica, por ejemplo, a algún alimento que ingirió o a una picadura de un insecto, o puede ser que tenga una infección, como un crup.

Llama también de inmediato si tu bebé tiene un riesgo alto de complicaciones cardiacas.


Paso 2: Trata de hacer que expulse el objeto con golpes en la espalda y compresiones pectorales.

Si tu bebé no logra desobstruir sus vías respiratorias y crees que tiene algo atascado, colócalo con mucho cuidado boca abajo, apoyado sobre tu antebrazo, y con tu mano sostenle la cabeza y el cuello. Apoya el brazo que sostiene a tu bebé sobre tu muslo.

Sujeta a tu bebé de modo que su cabeza esté por debajo del resto de su cuerpo. Entonces, usando la base de tu mano, dale cinco golpes firmes y bien definidos entre sus omóplatos para tratar de que expulse el objeto.

A continuación, coloca tu mano libre (aquella con la que le diste los golpes sobre la espalda) sobre su nuca con tu brazo en su columna. Dale vuelta con mucho cuidado mientras le sostienes la cabeza y el cuello. Mantenlo boca arriba con tu antebrazo apoyado sobre tu muslo, conservando aún su cabeza más abajo que el resto de su cuerpo.

Coloca las yemas de dos o tres dedos justo por debajo de una línea imaginaria ubicada entre los pezones del bebé. Para hacer una compresión pectoral, presiona el pecho tratando de que se oprima entre 1,25 y 2,50 cm, luego deja que regrese a su posición normal.

Efectúa cinco compresiones pectorales. Las compresiones pectorales deben ser continuas, sin pausas.

Continúa la serie de cinco golpes en la espalda y cinco compresiones pectorales hasta que logres hacer salir el objeto o hasta que tu bebé comience a toser. Cuando tosa, no lo interrumpas, deja que intente expulsar el objeto.

Si en algún momento tu bebé se queda inconsciente, tendrás que hacerle una reanimación cardiopulmonar modificada (consulta más abajo las instrucciones detalladas).

Practícale dos respiraciones artificiales. Si el aire no entra (no observas que su pecho se eleva), vuelve a inclinar su cabeza e intenta dos respiraciones artificiales nuevamente.

Si su pecho sigue sin elevarse, efectúale 30 compresiones pectorales. Mira dentro de su boca y extrae el objeto si lo ves. Hazle otras dos respiraciones de rescate, repite las compresiones pectorales, y continúa así, hasta que llegue la ayuda.




Cómo efectuar la reanimación cardiopulmonar

¿Qué es la reanimación cardiopulmonar o RCP?

RCP significa reanimación cardiopulmonar. Es la medida que puedes utilizar para salvar la vida de tu bebé en caso de que no muestre signos vitales (respiración o movimiento).

La RCP utiliza compresiones pectorales y respiración artificial para que circule sangre que contenga oxígeno hacia el cerebro y otros órganos vitales, hasta que llegue el personal médico de emergencia. Al mantener en circulación sangre oxigenada se puede ayudar a prevenir daños cerebrales, que pueden ocurrir en cuestión de minutos, y evitar la muerte.

La RCP no es una maniobra difícil. Sigue los pasos que te indicamos a continuación:

Paso 1: Observa el estado de tu bebé.

¿Está tu bebé consciente? Sacude su pie o dale con delicadeza un golpecito en su hombro y llámalo. Si no te responde, pide a alguien que llame al 112.

Con rapidez, pero con mucho cuidado, coloca al bebé sobre su espalda en una superficie firme. Asegúrate de que no esté sangrando mucho. Si lo estuviese, toma medidas para frenar la hemorragia aplicando presión sobre la zona. No practiques la RCP hasta que la hemorragia esté bajo control.


abre vías respiratorias
Paso 2: Abre las vías respiratorias de tu bebé y revisa su pulso.

Inclina hacia atrás su cabeza con una mano y levanta un poco su mandíbula con la otra mano. (No tienes que inclinar demasiado hacia atrás la cabeza para abrir sus vías respiratorias.) Observa los signos vitales (movimiento y respiración) durante como mucho diez segundos. Puedes observar su pulso poniendo dos dedos en el lado de su cuello o en la parte interior de su codo.

Para saber si tu bebé respira, baja tu cabeza y colócala junto a su boca, mirando hacia sus pies. Observa si su pecho se eleva y fíjate si escuchas el ruido de su respiración. Si respira, debes poder sentir la respiración sobre tu mejilla.


Paso 3: Insúflale con delicadeza dos bocanadas de aire.

Si no respira, insúflale dos pequeñas bocanadas de aire, cada una de las cuales debe durar sólo un segundo. Cubre su nariz y boca con tu boca y exhala dentro de sus pulmones sólo hasta que veas subir su pecho.

Recuerda que los pulmones de un bebé son mucho más pequeños que los tuyos, por eso se necesita mucho menos de una respiración completa para llenarlos. Respirar muy fuerte o muy rápido puede hacer que el aire se vaya al estómago del bebé o dañe sus pulmones.

Si su pecho no se eleva quiere decir que sus vías respiratorias están obstruidas. Recurre a los primeros auxilios mencionados anteriormente para casos de asfixia.

Si el entra está entrando, dale dos bocanadas de aire consecutivas, haciendo una pausa entre cada dos respiraciones boca a boca-nariz para permitir que el aire regrese y salga.

compresiones
Paso 4: Hazle 30 compresiones pectorales.
Con tu bebé todavía acostado de espaldas, coloca las yemas de dos o tres dedos justo por debajo de la línea imaginaria comprendida entre los pezones del niño.

Con las yemas de tus dedos en ese lugar, comprime el pecho de 1,25 a 2,50 cm. Presiona hacia bajo. Las compresiones deben ser continuas, sin pausas.

Hazle 30 compresiones pectorales a un ritmo de 100 por minuto. Cuando completes las 30 compresiones, hazle dos respiraciones boca a boca-nariz (paso 3, indicado más arriba).

Paso 5: Repite las compresiones y las respiraciones boca a boca-nariz.

Repite el ciclo de 30 compresiones y dos respiraciones artificiales. Si estás sola con tu bebé, llama al 112 después de hacer dos minutos de reanimación. Continúa el ciclo de compresiones y respiraciones boca a boca-nariz hasta que llegue la ayuda.

Incluso si tu bebé comienza a respirar antes de que llegue la ayuda, necesitará que lo revise un médico para que no haya dudas de que sus vías respiratorias se han destapado por completo y de que no se produjo ningún daño interno.

Fuente: http://www.babycenter.es/baby/alimentos_solidos/asfixia/

Asegura tu casa antes de que tu bebé gatee

Señales de que tu bebé está listo para gatear.

La media de edad de los bebés que empiezan a gatear es de ocho meses, lo cual significa que muchos empiezan a desplazarse más temprano. Una vez que empiece a gatear, tu pequeñín también empezará a ponerse de pie solito, y esto significa que las mesas, encimeras y otras superficies elevadas ya no estarán fuera de su alcance. Esta lista te ayudará a prepararte para el instinto explorador de un bebé que ahora ya puede trasladarse de un sitio al otro en un abrir y cerrar de ojos. Una vez que hayas verificado todo lo que te sugerimos, gatea tú misma por la casa y asegúrate de que no te hayas olvidado de nada.

(Si tu bebé todavía es un recién nacido, lee nuestros consejos sobre cómo preparar tu casa para que sea segura.)


Al bañar al bebé
  • Llena la bañera sólo hasta cubrirle las piernas (5 a 7 centímetros, de agua).
  • Usa agua templada, no caliente (pruébala con el codo o usa un termómetro para asegurarte de que la temperatura esté entre 35,6 y 38,8 grados centígrados).
  • Nunca jamás dejes solo a tu bebé en la bañera, ni siquiera durante unos segundos.
  • Coloca alfombrillas antideslizantes dentro de la bañera y fuera, en el suelo .

Te será útil tener:
  • Un protector blando para el caño de la bañera (por donde sale el agua).
  • Cubiertas blandas para los grifos del agua.
  • Soporte para que el bebé se siente dentro de la bañera. (¡Esto no sustituye tu supervisión!)

Para prevenir quemaduras
  • Nunca sostengas comidas o bebidas calientes mientras llevas en brazos al bebé.
  • Mantén las comidas y bebidas calientes lejos de las orillas de las mesas y los aparadores.
  • No cojas en brazos al bebé mientras estés cocinando.
  • Dale la vuelta hacia atrás a los mangos de las ollas y sartenes que estén sobre la cocina.
  • Asegura la puerta del horno con un cierre de seguridad para electrodomésticos.

Te será útil tener:
  • Una barrera protectora para cocinas que impide el acceso de los niños a los quemadores; cubiertas de seguridad para las llaves de gas de la cocina.

En el coche
  • Mantén al bebé en un asiento de seguridad para el coche orientado hacia atrás hasta que tenga por lo menos 1 año y 9 kilos de peso.
  • Instala el asiento de seguridad del bebé adecuadamente, es decir, mirando hacia atrás y en medio del asiento trasero del automóvil.

En la mesa de cambiar
  • Usa el cinturón o correa de seguridad y nunca dejes solo al bebé.
  • Mantén los artículos de tocador fuera del alcance del bebé, pero a tu alcance.

Al vestir al bebé
  • No le pongas trajes que tengan cordones o cintas.

En la cuna
  • Evita usar ropa de cama blanda y acolchada, almohadas, edredones o pieles de cordero en la cuna del bebé, aunque sea sólo para una siesta.
  • Cuando el bebé logre ponerse a gatas, retira los móviles y juguetes que estén colgados sobre o en la cuna.
  • Cuando el bebé logre levantarse, retira los protectores de la cuna (para que no se suba a ellos y se caiga fuera) y pon el colchón en la posición más baja posible.
  • No dejes ningún juguete en la cuna mientras esté durmiendo el bebé.
  • Mantén la barandilla de la cuna levantada y asegurada cuando no estés en la habitación.

En las puertas
  • Usa un freno o gancho antigolpes para sujetar las puertas y proteger los dedos del bebé.

Enchufes eléctricos, cables y electrodomésticos
  • Cubre los enchufes que no se estén usando con protectores de seguridad o con muebles.
  • Esconde los cables eléctricos detrás de los muebles o usa protectores especiales para cubrirlos.
  • Mantén los secadores de pelo, tostadoras y otros aparatos eléctricos pequeños desconectados y fuera del alcance del niño.

Prevenir caídas

  • No dejes nunca solo al bebé en una cama o sofá, una silla alta, una silla vibradora, en la mesa de cambiar o en cualquier otro lugar de donde se pueda caer.
  • Instala cierres y rejas o mallas protectoras en las ventanas, balcones y plataformas.
  • Asegúrate de que no queden cordones de cortinas y persianas sueltos, porque podrían enredarse alrededor del cuello del bebé.
  • Instala rejas de seguridad para niños en la parte de arriba y de abajo de las escaleras.
  • Si el espacio entre las barandillas de las escaleras es mayor de 10 centímetros, cúbrelas con una valla de plástico para jardines, con placas de plexiglás u otro material.
  • En las tiendas, usa la correa de seguridad de los cochecitos de compras (o tráete una de casa).

    Las chimeneas
    • Instala rejas de seguridad frente a las chimeneas y mantenlas siempre en su lugar cuando esté encendido el fuego.
    • Si la chimenea es a gas, mantén la llave fuera del alcance del niño.
    • Guarda la leña, las cerillas y todo el equipo de la chimenea fuera del alcance del niño.


    Prevención de incendios
    • Verifica todos los meses las pilas de los detectores de humo.
    • Verifica las pilas de los detectores de monóxido de carbono (si los tienes) al menos dos veces al año.
    • Repasa tu plan de salida de emergencia en caso de incendio.


    Primeros auxilios


    Territorio prohibido
    • Mantén los cuchillos, objetos que se pueden romper, ollas pesadas y demás artículos peligrosos bajo llave o fuera del alcance del niño.
    • Controla el acceso del niño a las zonas peligrosas usando rejas de seguridad, cerrojos en las puertas y cubiertas a prueba de niños sobre los picaportes para abrirlos.
    • Instala seguros a prueba de niños en todos los armarios y cajones que contengan objetos afilados, puntiagudos o peligrosos.
    • Mantén los botes de la basura en lugares inaccesibles o usa botes que tengan tapaderas a prueba de niños.
    • Cubre o bloquea el acceso del niño a los radiadores o calentadores instalados en el suelo.
    • Instala un seguro en la puerta del refrigerador.
    • Evita que el niño meta los deditos en el aparato de video con un seguro especial para este aparato.
    • No uses manteles o mantelitos individuales en las mesas: el niño puede tirar de ellos y se vendrá todo abajo.
    • Evita que el bebé se interese por los lugares prohibidos dejando un armario o cajón de la cocina a su alcance, lleno de objetos ligeros y seguros con los que se pueda entretener, como cucharas y contenedores de plástico.

    Los muebles
    • Instala protectores en las esquinas y orillas de los muebles.
    • Fija a la pared los muebles que se puedan volcar (estantes, armarios, cómodas).
    • Mantén los televisores y otros artefactos pesados sobre muebles bajos y firmes, y empújalos hacia atrás lo más posible.
    • Asegura las lámparas altas e inestables detrás de los muebles.

    Sillas altas y sillitas colgables
    • Usa una silla alta fuerte y estable, con base ancha y correa de seguridad.
    • Si usas una sillita de colgar, asegúrate de que se ajuste firmemente a la mesa y que ésta sea fuerte y no se pueda volcar.
    • Usa las correas de seguridad.
    • Nunca dejes solo al bebé.

    Las sustancias venenosas
    • Revisa toda la casa y guarda bajo llave o en un lugar inaccesible todos los productos de limpieza, medicinas, vitaminas, artículos de tocador, bolitas de naftalina, y otras substancias que puedan ser tóxicas.
    • Recuerda que tu bolso, o el de una visita, puede contener medicinas, cosméticos y otras sustancias tóxicas: mantenlos fuera del alcance del bebé.
    • Elimina las plantas tóxicas que puedan existir en tu hogar, como el filodendro y la azalea, o cámbialas a lugares inaccesibles.
    • Anota el número telefónico del Instituto Nacional de Toxicología, que funciona las 24 horas del día 91 562 04 20, y mantenlo cerca de los teléfonos de casa.

    Al dormir (prevención del síndrome de muerte súbita del lactante, SMSL, y de incendios)
    • Acuesta al bebé boca arriba.
    • No permitas que el bebé duerma sobre almohadas o ropa de cuna blanda o acolchada, como edredones o pieles de cordero, ni siquiera para una siesta corta.
    • No lo acuestes en camas de agua u otras superficies blandas.

    El sol
    • Protégelo de los rayos solares lo más posible.
    • Cuando lo saques de paseo, protégelo con sombreritos, trajecitos de manga larga de colores claros y filtro solar.

    Inodoros
    • Instala seguros a prueba de niños en los asientos de los inodoros para prevenir ahogamientos.

    Los juguetes
    Los juguetes más seguros son los que:
    • Están firmemente ajustados y en buenas condiciones.
    • No tienen botones, ojos, cuentas, cintas ni otras partes pequeñas que el bebé pueda quitarles y atragantarse con ellas.
    • No pesan demasiado (si el juguete puede hacerle daño al bebé si se cae sobre él, significa que pesa demasiado).
    • No tienen cordones ni cintas que midan más de 30 centímetros.
    • Son adecuados para la edad y la destreza del bebé.
    • No se pueden enredar o colgar alrededor del cuello del bebé.

    El agua
    • Jamás dejes solo al bebé, ni por un instante, dentro o cerca de una piscina, bañera o cualquier recipiente con agua.
    • Si tienes piscina, instala a su alrededor una cerca de por lo menos 1,5 metros de alto, con una puerta que se cierre y se asegure automáticamente.
    • Vacía siempre las piscinas de plástico y guárdalas en posición vertical después de usarlas.
    • No dejes ninguna cantidad de agua, por menor que sea, productos de limpieza u otros líquidos en cubos, regaderas o en cualquier otro recipiente.
    Enlace
    Las ventanas
    • Corta o ata fuera del alcance del niño los cordones de las cortinas o persianas para prevenir que el niño se estrangule con cualquier trozo de cordón o lazo que quede colgando.
    • Pon pegatinas o adhesivos de colores en las puertas corredizas de cristal y ventanas grandes para hacerlas más visibles y prevenir golpes.
    • Mantén al bebé alejado de las ventanas abiertas.
    Fuente: http://www.babycenter.es/baby/cuidado_del_bebe/casa_segura_bebe/
  • miércoles, 5 de enero de 2011

    Juguetes que estimulan al bebé


    Tengo una bebé de seis meses cumplidos y quiero comprarle juguetes para la estimulación, pero no sé qué tipo de juguetes le puedo comprar.

    Todos aquellos juguetes que estimulan el desplazamiento, pues pronto empezará a querer desplazarse: pelotas, juguetes con pilas que se mueven, juguetes de diferentes texturas.

    A veces es mejor repasar lo que hay por casa que comprar juguetes: una lata bien cerrada con algo dentro que haga ruido (la lata gira, suena, se mueve), un cepillo de uñas, un tapón de bañera con cadena (asegurándose que está todo correcto y que no puede hacerse daño), si tiras de la cadena cuando intenta coger el tapón verás cómo se divertirá. Todos aquellos juegos compartidos con un adulto son siempre fascinantes para el bebé.

    Es un buen momento para jugar a hacer aparecer y desaparecer objetos, fotos de animales y a la vez que le enseñas haces el sonido del animal y nombras al animal, juega con un muñeco tu misma delante del bebé y aprenderá a jugar también (mira el muñeco, tíralo y cógelo, déjalo caer, haz que ande y hable).

    Le encanta emprezar a hacer ruidos diferentes (en un cazo, en una bandeja, en una hoja de papel, en papel de aluminio…) Dale una cuchara de madera y verás que bien se lo pasa golpeando diferentes materiales contigo., las canciones acompañadas de gestos y que incluyen las partes del cuerpo, juegos y canciones de falda, construir túneles para que pase por dentro (no olvides que pronto empezará a desplazarse).

    Fuente: http://www.mibebeyyo.com/expertos-especialistas/otros-medicos/estimulacion-fisioterapia/juguetes-estimulan-bebe-1649