
Alaaaa, cuántas recetas para bebés y niños podéis encontrar aquí!!!
¡Bienvenid@s! Este blog surgió con el fin de tener ordenados todos los consejos / vídeos / artículos... que he ido recibiendo desde que esperamos nuestro primer bebé. Así pues, con el fin de ayudar a amigas de diferentes partes de España y otras primerizas, he decidido compartir toda la información que creo interesante para iniciarse en este maravilloso mundo de la maternidad / paternidad. Por favor, no dudeis en dejar comentarios y otros consejos. ¡Gracias!
• En la alimentación del bebé a partir de los seis meses, en general, se empieza con las frutas (en puré) o con las verduras más dulces y no demasiado ricas en fibra, como las zanahorias, las patatas y los calabacines, que, normalmente, suelen ser bien aceptados por el niño.
• Es mejor añadir a los primeros purés de verduras papillas de cereales sin gluten (arroz y maíz), para evitar el riesgo de falta de hierro.
• Cuando se empiezan a introducir, las papillas de frutas y los purés deben ser muy fluidos. La primera papilla puede consistir en una crema muy fina y diluida de zanahorias y patatas (hervidas o cocidas al vapor), condimentado con un poquito de aceite de oliva virgen.
• Las siguientes papillas pueden enriquecerse con otras verduras, como las judías verdes. Si no se manifiestan problemas de alergias, y al niño le gustan las verduras que se le ofrecen, se puede llegar a componer una pequeña menestra en el transcurso de unas 4 ó 5 semanas.
• La fruta se debe ofrecer finamente triturada. Para empezar, son aconsejables la manzana, la pera y el plátano. Algunas frutas estivales, como los melocotones y los albaricoques, también son una buena opción.
• Durante el primer mes de destete, es suficiente con dar al niño una papilla al día, y mantener la leche para el resto de las comidas. Además, el puré de una sola verdura no es muy nutritivo y es posible que, poco después de haberlo tomado, el pequeño pida leche: no hay ninguna razón para no dársela.
• Mejor evitar añadir sal a las papillas. Con el tiempo, el niño ya tendrá la oportunidad de irla probando. De lo contrario, podría manifestar, desde muy pequeño, una mayor inclinación a los alimentos salados.
Receta de crema de verdurasEn la primera fase del destete, los purés para bebés deben ser cremosos y no demasiado densos. Después, ya podrás ir aumentando la consistencia, pero sin exagerar. Para empezar, he aquí una buena crema de verduras.
Ingredientes para dos raciones: 150 gramos de patata (se puede sustituir por calabaza), 150 gramos de zanahoria, 50 gramos de judías verdes y aceite de oliva virgen (dos cucharadas).
Elaboración:• Vacía la calabaza y córtala a daditos. Quita la piel a las zanahorias y córtalas a rodajas. Elimina los hilos de las judías verdes y córtalas a trocitos.
• Introdúcelo todo en una cazuela y añade medio vaso de agua mineral.
• Cuécelo a fuego lento durante 30 minutos. Pasa todos los ingredientes por la batidora y añade aceite de oliva virgen crudo. Si el puré queda muy espeso, es mejor añadir algunas cucharadas de agua y volver a calentar durante algunos minutos más.
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Se trata de un fenómeno fisiológico que no debe preocupar. Muy probablemente, se debe a un desarrollo incompleto del cardias, una pequeña válvula situada entre el esófago y el estómago que regula el paso de los alimentos. En el primer mes, lo sufren el 90 por ciento de los recién nacidos, mientras que el fenómeno tiende a disminuir alrededor de los tres o cuatro meses, hasta desaparecer por completo antes de cumplir el primer año. Respondemos a las preguntas más frecuentes de las mamás.
La persona que se encargue de la “inserción” del niño en la guardería hará de intermediario entre el niño y el nuevo entorno, procurando sobre todo que el pequeño les coja confianza a los cuidadores de la guardería.
Cómo preparar el inicio de la guardería: las claves del éxito
● Los papás del niño deberán estar seguros y convencidos de la decisión, para transmitir tranquilidad, confianza y entusiasmo al pequeño. Esto favorecerá la adaptación del niño. El niño percibe y absorbe la ansiedad de sus padres.
● Si, antes de iniciar la guardería, el niño ya está acostumbrado a separarse de la madre será una gran ventaja. Y es que el miedo a la separación, al abandono es una de las principales dificultades para el niño.
Además, la separación de la madre es más fácil de asumir si se hace de un modo gradual. Por lo que este “entrenamiento” previo puede hacerse en mejores condiciones.
Durante el rato que la mamá esté ausente, es recomendable que el niño esté con algún familiar o alguna persona conocida con la que tenga trato y confianza, y se sienta a gusto.
Se puede empezar por ratos cortos y cada vez alargar más la separación, hasta que se conviertan en toda una tarde. Llegados a este punto, el niño estará preparado para “enfrentarse” a la guardería.
● La despedida puede ser uno de los peores momentos del primer día de guardería. Hay que evitar irse de “hurtadillas” cuando el niño está despistado, ya que el niño podría vivirlo como un abandono.
Es bueno proporcionar al niño unas palabras breves de despedida para consolarle, pero sin alargar el momento en exceso. Además, no hay que sucumbir a los llantos del niño y pataletas del niño, ni ofrecerle golosinas u otros “premios” para que se calme.
Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/cuidados/guarderia-primer-dia-726
Por lo tanto, puede que el niño enferme más a menudo en la guardería o el colegio. Sin embargo, en compensación, durante esta etapa, se enfrentará mejor a los virus y a las bacterias.
Es necesario controlar que cada vez se trata de trastornos y enfermedades diferentes, y no de los mismos que se repiten. La recaída puede suponer una mala curación o unas defensas débiles o insuficientes.
Si el niño padece primero un resfriado y después una laringitis, los padres pueden estar tranquilos, porque significa que su sistema inmunitario funciona correctamente.
Las enfermedades a las que el niño estará más expuesto son el sarampión, la parotiditis, la rubéola y la varicela, que se contraen después de los tres años y de las cuales el niño ya está vacunado.
http://www.mibebeyyo.com/bebes/9-12-meses/guarderia-enfermedades-730

Una indigestión o el hecho de tener el estómago demasiado lleno pueden causar la comprensión del diafragma y, como consecuencia, el hipo del bebé. Por el mismo motivo, el hipo se manifiesta, sobre todo, si se beben demasiadas bebidas gaseosas. Es frecuente, especialmente, en los primeros meses de vida del bebé, puesto que, en el lactante, el cardias, la válvula que comunica el esófago con el estómago, aún no se ha desarrollado por completo y, por lo tanto, no se cierra perfectamente. El hipo también puede aparecer después de una crisis de llanto, después de una regurgitación o cuando el niño come demasiado rápido: en todas estas situaciones, el niño traga mucho aire y esto es lo que provoca el hipo.
En el caso de que se trate de un lactante, para hacer cesar el hipo, se le pueden ofrecer algunas cucharadas de agua, ponerle al pecho durante algunos segundos o darle el biberón. Si el niño es más mayorcito, además de los remedios indicados para los lactantes, se pueden obtener resultados pellizcando fuertemente la punta del meñique del niño o bien se le puede ofrecer una cucharada de miel o de azúcar, repitiendo el intento tres veces, con intervalos de dos minutos entre uno y otro, si el primero no funcionase.
Lo que nunca hay que hacer para aliviar el hipo es tapar la nariz al niño para obligarle a retener la respiración: en muchos casos, sólo se obtiene que el niño llore desconsoladamente.
Se puede consultar al pediatra en los siguientes casos:
- Si el hipo dura más de tres horas: el tiempo necesario para que el estómago se vacíe.
- Si el niño está sufriendo: llora, está inquieto y tiene fiebre.
Fuente: http://www.mibebeyyo.com/ninos/enfermedades-nino/aliviar-hipo-bebe-1851
La elección de una guardería debe ser una decisión meditada, pero también una cuestión de confianza. La guardería elegida debe gustar a la mamá, para que ésta transmita seguridad al niño.
Frente a un amplio abanico de posibilidades, el dilema consiste en descubrir cuál es la mejor guardería antes de presentar la solicitud de inscripción.
Sin embargo, a menudo, el problema no es cuál guardería elegir, si no conseguir plaza en el jardín de infancia deseado por los padres.
En nuestro país, los requisitos que deben cumplir las guarderías están recogidos en la Ley de Orientación General del Sistema Educativo (LOGSE).
Asimismo, las comunidades autónomas poseen una normativa específica, que aumenta las garantías de seguridad e higiene de las instalaciones.
Dejando a la ley el deber de controlar los requisitos mínimos de cada centro, a las mamás les toca juzgar el clima afectivo, el estilo de las relaciones y las formas de acogida, entre otros. En resumen aquel "quid" que hará de una guardería "nuestra" guardería.
La respuesta no es siempre sencilla. Si bien es cierto que a menudo se prefiere, por comodidad, la guardería que está más cerca de casa, también se puede optar por una guardería cerca del trabajo o de los abuelos.
No obstante, hay que tener en cuenta muchos otros aspectos a la hora de elegir, como el espacio, las actividades, el personal o el horario.
Si todavía no has elegido guardería para tu hijo, esta guía con los criterios de elección puede serte muy útil. Si ya tienes guardería, comprueba si cumple con las recomendaciones de los especialistas.
En el momento de elegir la guardería, hay que tener en cuenta:
La decoración, los materiales y los juegos
La acogida en los primeros días
La participación de los padres
Los recursos para niños especiales
No siempre es posible cumplir a rajatabla con todos los requisitos o las guarderías no satisfarán al 100% a los papás; estas recomendaciones no dejan de ser una guía.
Sin embargo cuantos más requisitos se cumplan, más cerca estaremos de la guardería “perfecta”.
Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/9-12-meses/guarderia-como-elegir-731

A algunos bebés, a los cuatro meses ya les ha salido el primer diente. Otros, en cambio, con un año, aún no tienen ninguno. La mayor o menor precocidad en la salida de los dientes es una característica individual, que varía de un niño a otro, y que muchas veces tiene un componente hereditario.
Contrariamente a lo que muchos papás piensan, el retraso en la aparición de los dientes no se debe a una carencia de calcio. De hecho, el niño ya obtiene la cantidad necesaria de este mineral mediante la ingesta de leche y de derivados lácteos, alimentos, en general, muy abundantes en la dieta de los primeros años de vida. Por esta razón, si la alimentación del niño es correcta, no sirve de nada administrar complementos de calcio, con el fin de estimular la erupción de los dientes. "Únicamente, en el caso de que a los catorce o quince meses aún no hubiese ningún síntoma de aviso de una próxima erupción dentaria, sería interesante hacer alguna investigación para descubrir si alguna cosa no funciona", ha explicado nuestro pediatra, Luis G. Trapote.
La salida de los dientes viene acompañada, normalmente, de ligeros trastornos para el niño, como fiebre y resfriado y, a veces, incluso, de diarrea e irritaciones. Un hecho que ha vuelto a demostrarse en un estudio reciente realizado en la Universidad La Sapienza de Roma, que ha ofrecido datos incuestionables sobre la relación que existe entre esta etapa del desarrollo del niño y una serie de pequeños trastornos.
Cuándo aparecen los primeros dientes del bebé:
En la mayoría de los niños, el orden de aparición de los dientes de leche se adapta a la evolución de su alimentación. Los primeros en salir son los incisivos, ideales para masticar verduras y alimentos blandos; más tarde, apuntan los molares y caninos, adaptados a la carne. He aquí el orden de aparición:
• 6-8 meses: incisivos centrales inferiores
• 7-10 meses: incisivos centrales superiores
• 8-10 meses: incisivos laterales superiores
• 10-14 meses: incisivos laterales inferiores
• 14-20 meses: molares más internos, superiores e inferiores
• 16-24 meses: caninos, inferiores y superiores
• 24-30 meses: molares externos, superiores e inferiores.
Fuente: http://www.mibebeyyo.com/bebes/6-9-meses/primeros-dientes-nino-167
Tu bebé probablemente empezará a sentarse por sí solo entre los 4 y 7 meses. Este es también el periodo en que aprenderá a darse la vuelta cuando está echado en el suelo y a mantener erguida la cabeza. A los 8 meses, aproximadamente, el 90 por ciento de los bebés puede sentarse bien sin apoyo durante varios minutos. (Incluso los bebés que dominan la posición de sentados acaban desplomándose, normalmente porque pierden interés en mantenerse erguidos).
