UNA SOLA PREGUNTA....
¿Por qué será que cuando tu esposa se queda embarazada todas sus amigas le acarician la panza y le dicen "Felicidades"...
...pero a ti nadie te acaricia el pito y te dice "Buen Trabajo"?
¡Bienvenid@s! Este blog surgió con el fin de tener ordenados todos los consejos / vídeos / artículos... que he ido recibiendo desde que esperamos nuestro primer bebé. Así pues, con el fin de ayudar a amigas de diferentes partes de España y otras primerizas, he decidido compartir toda la información que creo interesante para iniciarse en este maravilloso mundo de la maternidad / paternidad. Por favor, no dudeis en dejar comentarios y otros consejos. ¡Gracias!
¿Por qué será que cuando tu esposa se queda embarazada todas sus amigas le acarician la panza y le dicen "Felicidades"...
...pero a ti nadie te acaricia el pito y te dice "Buen Trabajo"?

A continuación se muestra una gráfica en la que se representa la evolución del peso mes a mes (expresada en gramos) en un área sombreada, frente al tamaño del feto que se representa con una línea punteada (expresada en centímetros).
Como puede observarse, el incremento de tamaño del feto se produce prácticamente de manera lineal, es decir, todas las semanas aumenta más o menos en la misma proporción (aunque durante los meses 4 y 5 es más pronunciado).
Sin embargo, el aumento del peso del feto es una curva exponencial, lo que quiere decir que durante los primeros meses apenas gana unos gramos, y la mayor parte del peso se gana en el último tercio del embarazo.
Nota: la gráfica representa la evolución habitual del peso de un bebé varón. En el caso de las niñas, el peso habitual a término será de, aproximadamente, unos 3kg.
En la tabla siguiente pueden consultarse los valores de peso y tamaño semana a semana de embarazo.
El embarazo es un largo proceso cuya finalidad es la de desarrollar adecuadamente el organismo del futuro bebé para que pueda sobrevivir de manera autónoma desde el momento del parto.
Llegado este punto, es de vital importancia que los órganos vitales se hayan desarrollado lo suficiente para funcionar de manera adecuada y que la vida del neonato no corra peligro. Corazón, aparato digestivo, circulatorio, pulmones, etc. deben realizar su función sin problemas.
Sin embargo, el peso que haya ganado el feto cobra una especial importancia por varias razones. En primer lugar, durante el parto y los primeros momentos de vida, se produce una pérdida de calor que será más marcada cuanta menor sea la grasa acumulada. Una pérdida excesiva de calor podría causar una hipotermia al bebé.
En segundo lugar, cuanto mayor sea la masa muscular del bebé más facilidad tendrá para alimentarse del pecho de la madre. De hecho, uno de los grandes problemas de los bebés prematuros es la fuerza de succión tan limitada que tienen, debido al poco peso al nacer.
Por ultimo, todos los bebés pierden peso al nacer. Cuanto menor sea éste, más acusada será la pérdida.
Como puede observarse en la gráfica, es de remarcar el hecho de que a finales del 7º mes, un bebé varón pesa de media 1,5kg. Solo en los 2 meses siguientes ganará aproximadamente 2kg. Por eso, estos 2 últimos meses son cruciales para el desarrollo del feto. Afortunadamente, los avances en neonatología han hecho posible el que bebés con apenas 570 gramos puedan sobrevivir.
Fuente: http://www.papaenapuros.com/evolucion-del-peso-del-feto-en-el-embarazo/


Se trata del descanso laboral del que disfrutan las personas que han sido padres. Consta de 16 semanas ininterrumpidas, de las cuales, las 6 primeras pertenecen a la mamá en exclusiva, y las otras 10, pueden repartirse entre ambos progenitores como ambos acuerden.
En caso de nacimiento de un bebé en una familia numerosa, monoparental, parto múltiple o discapacidad de la madre o el bebé igual o superior al 65%, el descanso se ampliará en 14 días naturales.
Es un subsidio que se disfruta en caso de maternidad biológica, adopción y acogimiento familiar. Comienza antes del parto, si se desea comenzar antes el periodo de descanso o desde el día del parto, fecha de la resolución de adopción o de la decisión judicial de acogimiento. Es decir, durante el periodo de baja, el sueldo lo paga la Seguridad Social.
En el hospital se entregará a la madre el informe de maternidad que ella entregará a la empresa y esta se lo devolverá cumplimentado.
Por otro lado, también debe cumplimentar el modelo oficial de la “Solicitud de maternidad, adopción o acogimiento”. La madre entregará su documentación personal, informe según su parto haya sido natural, adopción o nacimiento, el informe de maternidad cumplimentado y la Solicitud de maternidad en una entidad del INSS.
Para cobrar la prestación económica por maternidad, es necesario:
- Estar afiliado a la Seguridad Social
- Haber cotizado 180 días dentro de los 7 años anteriores al parto, excepto menores de 21 años (no se exige periodo mínimo de cotización) y entre los 21 y 26 años (se trata de 90 días cotizados)
Al finalizar la baja, la mujer tiene derecho a disfrutar de dos pausas de media hora por lactancia al día hasta que el bebé cumpla 9 meses. Sin embargo, muchos empresarios están de acuerdo en que la mujer pueda juntar esas dos medias horas y reducir una hora de trabajo al día.
Además, la mujer tiene derecho a reducir su jornada laboral desde un tercio hasta que el niño cumpla seis años. En este caso, el sueldo se verá reducido proporcionalmente a las horas que no trabaje.
Dispone de los dos días que marca el Estatuto de los Trabajadores o los días que marque el convenio de su empresa. Asimismo, puede disponer inmediatamente después de otros 13 días ininterrumpidos en caso de nacimiento, adopción o acogimiento. Si va a disfrutar del descanso por paternidad, el padre deberá comunicarlo a la empresa con antelación.
Esta baja por paternidad puede ser disfrutada al mismo tiempo que la baja por maternidad de la madre o al fin de esta. Y, de la misma manera que la baja por maternidad, la paga la Seguridad Social, con los mismos requisitos que en la de la madre. El permiso lo gestiona el INSS.
El periodo de lactancia también puede ser utilizado por el padre teniendo en cuenta que finaliza cuando el niño cumpla los 9 meses y que lo puede disfrutar uno u otro de manera ininterrumpida pero nunca los dos a la vez.
Fuente: http://www.conmishijos.com/embarazoybebe/bebe/baja_por_maternidad/427.html?IdTis=XTC-DCDX-NVWWI-FHP-5OY4W-F4MU

Un tema que siempre es motivo de inquietud en la mujer embarazada es el tema de la alimentación durante la gestación. Lo cierto es que es un tema importante en el desarrollo del futuro recién nacido.
La visita preconcepcional es el tema a tratar en el centro de Planificación Familiar más cercano de tu localidad, en cuantito se quieren tener hijos.
hay algún problema cuando tras intentarlo durante 1 año, no se consigue un embarazo.Unos padres que pegan a un niño le están enseñando que la violencia física es un recurso perfectamente aceptable para resolver problemas en la vida. Además, es una herramienta poco práctica: las estadísticas revelan que las formas no físicas de disciplina son mucho más eficaces a la larga. (¡Y no debemos olvidar que las palabras también hieren!).
La próxima vez que acudas al pediatra, comprueba si tu hijo ha recibido todas las vacunas indicadas para su edad e infórmate de las que le quedan por recibir.
Los ambientes cargados de humo aumentan el riesgo de infecciones de oído, infecciones respiratorias, hiperactividad e incluso de síndrome de muerte súbita en bebés. Si fumas, piensa en dejarlo ya. Recuerda que la circunstancia que más pesa a la hora de pronosticar si un niño va a ser fumador es que su padre o madre fumen (si lo hacen ambos, las probabilidades son aún mayores).
Hazlo a partir de que el niño/a cumpla seis meses. Un adulto que lee en alto a un niño le está transmitiendo la idea de que la comunicación es importante y está poniendo la semilla para que ese niño se convierta en lector y busque respuestas en los libros. Para los padres, los temas que sugiere una lectura proporcionan una excusa para tratar asuntos de todo tipo y hasta para averiguar "lo que el niño tiene en su mente".
Enchufes, medicamentos, aparatos eléctricos, objetos cortantes o punzantes, productos de limpieza, venenos, insecticidas, chimeneas, piscinas... deben estar fuera del alcance de los niños.
Toda la familia, sin excepción, debe llevar siempre puesto el cinturón de seguridad en el coche. Los niños deben ir detrás, en asientos apropiados para su edad. Tanto en bici, como en monopatín o patines, el casco es de rigor.
Los niños absorben todo lo que ven y oyen en la televisión, las películas, las canciones, los videojuegos... y la violencia hace mella en ellos. Habla a tus hijos acerca del contenido del material audiovisual al que tienen acceso. Si están viendo u oyendo algo que consideras inapropiado, no lo dudes: cambia de canal. No vaciles en criticar en voz alta las cosas que te parecen inaceptables.
Habla de la publicidad con tus hijos. Hazles entender que muchos de los mensajes son interesados. Evita que vean mensajes que potencian el uso del tabaco, el alcohol o las drogas (un estudio muy reciente revela que los hijos de padres que se muestran radicalmente opuestos al tabaco y el alcohol tienen menos probabilidades de desarrollar la adicción a esos productos).
Numerosos estudios han comprobado que la alimentación influye notablemente en el desarrollo y las capacidades de aprendizaje de un niño. La alimentación es cuestión de equilibrio. Para los menús de tu hijo, elige siempre que puedas alimentos no procesados, como legumbres, verduras, frutas, pescados, cereales integrales y evita los platos preparados, especialmente los ricos en grasas y azucares: le ahorrarás muchos trastornos de salud futuros.
Es importante que conozcas su escuela, a sus maestros. También lo es que participes en las actividades escolares y acudas a las reuniones de padres y profesores. Si tu hijo ve que su educación es importante para ti, también lo será para él.
Tener un hijo es uno de los acontecimientos más importantes y apasionantes de la vida y también uno de los más estresantes y desconcertantes. Para evitar situaciones límite, te conviene conocer con antelación los posibles problemas y sus soluciones
1. Durante el embarazo, lee (en pareja) libros y revistas acerca de los problemas de la crianza, intercambia información y consejos con otros padres, ríete en grupo de las frustraciones y inseguridades de la maternidad, acude a lugares y centros donde se reúnen padres con hijos pequeños...
2. Piensa en las tareas cotidianas que te será imposible eliminar y en cómo llevarlas a cabo con el mínimo esfuerzo y estrés. Si se trata de la plancha, piensa en mandar la ropa a una lavandería o en comprar prendas que apenas requieran planchado. Si se trata de la limpieza de la casa, establece una lista de prioridades y separa las tareas por días o bien acepta la ayuda de familiares (si puedes permitírtelo, una asistenta de vez en cuando puede suponer la diferencia entre el estrés y la tranquilidad y es el dinero mejor invertido). Si el problema es cocinar, hazte con una lista de recetas rápidas y experimenta con productos fáciles de preparar antes de llegada del niño.
3. Asiste con tu pareja a clases de educación prenatal, no sólo las de preparación al parto, sino también las que se centran en el cuidado del bebé, la lactancia o cualquier otra materia que tenga que ver con el primer año de vida del hijo.
4. Reserva tiempo y espacio para tu pareja. Deja de vez en cuando al bebé con una persona de confianza y haz un hueco en tu esquema para demostrar a tu pareja que sigue siendo la persona de tu vida. Habla de lo que os resulta duro, agradable, sorprendente... en la nueva situación. No podrás dar mucho a tu bebé si tú te quedas vacía/o por dentro.
5. Recuerda que los límites te los pones tú y los antiguos estereotipos acerca de la maternidad. Según recientes investigaciones, tener un hijo no sólo no reduce, sino que potencia la inteligencia, sobre todo aumentando la capacidad para atender varias tareas a un tiempo y para y simultanear ideas. J.K. Rowling, autora de Harry Potter, cuenta así como compaginó la redacción de su primera novela con el cuidado de su hija, y ello teniendo pocos recursos económicos y siendo madre soltera: “Ponía a mi hija en su cochecito y me iba a dar un paseo por Edimburgo. Cuando la niña se dormía, iba corriendo a un café y escribía lo más rápido que podía. Era impresionante lo que podía llegar a hacer con el poco tiempo de que disponía. Podría decir que aquella fue la época más productiva de mi vida”.
Fuente: http://www.conmishijos.com/embarazoybebe/bebe/consejos_para_padres_primerizos/297.html
Si entendemos la música como una simple combinación de sonidos y tiempo, no podremos sumergirnos en el prodigioso y mágico mundo del Arte. Solo si se desarrolla su espectro emocional, capaz de transmitir sentimientos y variar el estado anímico, podrá ser fuente de energía y de equilibrio intelectual y moral para el ser humano.
Todos los seres humanos nacemos con un potencial para aprender. Pero solamente pueden desarrollar al máximo sus habilidades aquellas personas que ejerciten de manera adecuada y en los momentos idóneos sus capacidades. Durante la infancia, se aprende de forma más fácil y rápida, ya que el cerebro de un niño es mucho más plástico y activo que el de un adulto.
Desde las primeras semanas de gestación, un bebé es capaz de percibir las vibraciones sonoras. A partir del quinto mes de embarazo, ya puede escuchar los sonidos que provienen del cuerpo de la madre, así como su voz y las voces de los que se encuentran cerca, y también los sonidos del ambiente; la música rítmica lo calma y la estridente, lo excita; siente, escucha y aprende. Y en el último trimestre, es capaz de recordar sonidos y de reaccionar ante estímulos. Por ello, la estimulación prenatal es fundamental para su progresivo desarrollo.
La voz de la madre y la música que a ella le agrada le estimulan y le transmiten bienestar. Compartir la música favorece una relación íntima, que fortalece los lazos afectivos entre madre e hijo, potencia la sensibilidad del niño y desarrolla su sistema nervioso, favoreciendo su desarrollo afectivo, cognitivo, sensorial, motor y social.
La estimulación prenatal y la del recién nacido suelen estar asociadas a la madre, pero un bebé a las 28 semanas de gestación ya es capaz de reconocer también la voz de su padre. Es recomendable que los papás se animen a cantar con sus bebés y compartan con ellos sus melodías favoritas.
Los padres se preguntan sobre la música que sus hijos deben escuchar. Los bebés todavía en el vientre de la madre y los recién nacidos no necesitan una música especialmente compuesta para ellos. No se les debe limitar a escuchar exclusivamente canciones de cuna, porque también tienen capacidad para disfrutar y recordar música clásica, como han descubierto los investigadores de la Sociedad Acústica de América. Escuchar distintos tipos de música, les ayudará a aprenderla, a reconocerla y a disfrutarla.
En general, se recomiendan canciones de letras sencillas que insinúen contacto físico, canciones de animales que incluyan onomatopeyas, canciones de balanceo, bailes sencillos y audiciones de música clásica de fácil estructura y de corta duración.
Normalmente, los padres son los primeros educadores musicales del niño y por ello los lazos afectivos que se establezcan entre ellos condicionarán el tipo de música con la que disfrute el pequeño. Tan válida es una nana, como la música de Mendelssohn o Vivaldi. Si los padres disfrutan con un tema, el niño se sentirá a gusto, porque asociará la melodía con un ambiente de cariño.
Existen numerosos estudios sobre la influencia de la música en los niños. Entonar canciones a los bebés, incluso antes de haber nacido, y escuchar música con ellos, además de producir cambios a nivel fisiológico (ritmo cerebral, circulación, respiración, digestión, metabolismo, tono muscular, sistema inmunológico o actividad neuronal), desarrolla un fuerte vínculo afectivo, que estimula su inteligencia emocional. Asimismo, a nivel psicológico, despierta, estimula y desarrolla emociones y sentimientos que pueden modificar el estado de ánimo del oyente y promoverle a la reflexión, además de fomentar el autocontrol. Intelectualmente, la música favorece la capacidad de atención y concentración, incrementando así su rendimiento en el trabajo; estimula la memoria, el análisis, la síntesis y el razonamiento, y por lo tanto, el aprendizaje; consigue una mayor precisión para percibir y abstraer estímulos visuales y auditivos, desarrolla el sentido del orden y facilita la creatividad.
También supone una preparación preverbal, con lo que los niños comenzarán a hablar antes y acelerarán el aprendizaje de idiomas. Su aptitud musical y su coordinación motriz se desarrollan muchísimo y aprenden a disfrutar con la música. La música también se utiliza como terapia de distintas dolencias (ansiedad, estrés, alteraciones del sueño, autismo, etc.).
El objetivo principal de la estimulación musical no es crear músicos profesionales, aunque puede llegar el caso. Lo que se pretende es que el niño ame y viva la música, y que esta contribuya a su educación global.
Con un sistema inmunitario aún inmaduro y un organismo en rápido crecimiento, los bebés necesitan biberones con las cantidades adecuadas de nutrientes y en las mejores condiciones higiénicas. Estos 7 pasos pueden ayudarte a conseguirlo
Desecha el producto si está caducado o ha pasado la fecha recomendada para su consumo. Comprueba también que el paquete o recipiente está bien cerrado y no tiene desperfectos. Si observas cualquier anomalía sospechosa, desecha ese envase.
Es una medida obligatoria de higiene. Antes de empezar a manipular el biberón, lávate concienzudamente las manos con agua y jabón, incluidas las uñas y los espacios entre los dedos.
Esteriliza biberones, tetinas y resto de componentes antes de usarlos por primera vez. Para ello, mete el biberón y resto de utensilios en una cazuela lo suficientemente grande y cúbrelos totalmente con agua. Deja que hierva todo 5 minutos. Saca todos los elementos a una toalla limpia y déjalos que escurran. Tras esa primera esterilización y el primer uso del biberón, ya puedes lavarlo todo normalmente con agua del grifo y jabón (dejando siempre que escurra, sin utilizar paños para secarlo). Una medida para evitar la formación de hongos en las tetinas: aclararlas de vez en cuando en agua con vinagre (al 50%) después de lavadas y dejar que sequen.
Sigue siempre las indicaciones que vienen en el paquete o envase y las cantidades indicadas por el pediatra. Si se trata de leche en polvo, utiliza solo el medidor que viene en el envase, rasando el polvo con un cuchillo y sin aplastarlo (¡¡no superes ni reduzcas las cantidades recomendadas por el pediatra!!).
Sigue las indicaciones del paquete o envase (no más) para la cantidad de leche que te ha recomendado el pediatra. Si utilizas agua de grifo, usa agua fría. Déjala correr un rato, toma la cantidad necesaria en una cazuela y caliéntala a la temperatura adecuada. Si crees que el agua no reune las garantías necesarias, haz que hierva 2 minutos y deja que se enfríe hasta la temperatura deseada.
Agita bien la botella para que no queden grumos. Recuerda que un agua demasiado fluorada (la fluoración de las aguas previene las caries), puede ser perjudicial para el bebé si se utiliza continuamente. Por eso, si siempre utilizas agua del grifo para el biberón, infórmate sobre los niveles de flúor del agua de tu localidad y luego consulta al pediatra sobre la conveniencia de alternar con agua embotellada. (Recuerda que si hierves el agua del grifo los niveles de flúor aumentarán aún más.)
Hay bebés que prefieren que la leche esté a temperatura ambiente y otros que la prefieren más caliente. Cualquiera de las dos opciones es perfecta. Si empleas agua embotellada, puedes calentar el biberón introduciéndolo unos minutos en un puchero con agua caliente pero no hirviendo (dejando fuera la tetina). También puedes calentarlo bajo el grifo de agua caliente. Recuerda que tienes que agitar bien el biberón con la mezcla antes de calentarlo.
Antes de empezar a dar el biberón al niño, comprueba la temperatura dejando caer un par de gotas de leche en tu muñeca o en la mano. Debe estar templada (más o menos a la temperatura de la saliva): nunca caliente. Nunca calientes el biberón en el microondas: puede no calentarse uniformemente y crearse zonas muy calientes capaces de quemar la boca al bebé.
Cuando el bebé ha terminado de mamar, tira la leche sobrante: no la guardes para la siguiente toma.
Guarda siempre la leche a la temperatura indicada en el paquete o envase. Evita los armarios o lugares húmedos. Cierra bien el paquete o envase una vez abierto. No congeles nunca un biberón preparado. Mantén los alimentos del bebé en lugares seguros, con el mínimo riesgo de contaminación.
El padre durante el momento del parto suele ser el gran olvidado, el trabajo duro lo hace la mamá por lo que nadie parece recalar en el papá. Antiguamente ni siquiera podían acudir a los paritorios, donde la madre era atendida por el equipo médico mientras el padre esperaba nervioso fuera.
Afortunadamente esto ha cambiado y, si los padres participan durante todo el embarazo en las visitas médicas, ecografías, curso de preparación al parto y se informan con libros y revistas igual que las madres, ¿por qué no iban a poder presenciar el nacimiento de su hijo?
Si has decidido entrar en el paritorio con tu mujer, te damos unos cuantos consejos para ayudarla y cuidarla.
Las contracciones han comenzado, ella comienza a sentirse incómoda, es ahora cuando puedes intervenir dándola todo tu ayopo.
Apoyo emocional
- Ella debe sentir tu presencia constantemente, sabiendo que estarás con ella todo el proceso.
- Debes guardar silencio durante las contracciones, cogiéndola de la mano para que sienta tu presencia.
- Puedes darla frases de ánimo sin insistir en exceso en el dolor.
- No la regañes ni la censures.
- Ayudará si la distraes intentando que no piense en la evolución del parto.
- Controla el ritmo de las contracciones, atendiendo a su ritmo y frecuencia.
Apoyo físico
- En la primera fase del parto, ella puede tomar una ducha caliente.
- Prepara una toalla fresca y pónsela sobre la nuca o la frente.
- Una bolsa de agua caliente situada sobre los riñones aliviará su dolor.
- Dale masajes en los riñones, a ambos lados de la columna vertebral, con las dos manos o una sobre otra.
Ha llegado el momento de los pujos, la respiración aprendida durante los cursos le ayudarán en cada contracción.
Apoyo emocional
- Permanece preparado a recibir críticas o una mala contestación, y evita iniciar discusiones.
- Continúa con las frases de ánimo y actitudes cariñosas. Si ella prefiere que guardes silencio, sigue sus indicaciones.
- Coméntale lo poco que queda e indícale que el parto acabará muy pronto.
Apoyo físico
- Puedes pedir una gasa y mojarla en agua para pasársela por los labios.
- Con cada contracción, colócate junto a ella ayudándola a enderezarse en el momento del pujo.
Vuestro bebé ya ha nacido, es momento para felicitarla por lo bien que lo ha hecho y disfrutar como pareja de ese momento tan especial.
El aumento de peso es una de las cosas que más preocupan a las mujeres durante las diferentes etapas del embarazo. Además de las razones estéticas, engordar demasiado durante el embarazo aumenta el riesgo de complicaciones y de parto prematuro. A la vez, ganar menos kilos de los que se aconsejan conlleva sus propios riesgos. Estos 7 puntos pueden ayudarte a aclarar conceptos
Se considera adecuado un aumento de entre 11 kg a 16 kg en todo el embarazo (la cifra menor correspondería a las mujeres de estatura baja y la más elevada, a las mujeres altas). En general, se aconsejan aumentos mayores a las mujeres con bajo índice de masa corporal (IMC) y aumentos menores a las mujeres con exceso de peso.
Para averiguar tu IMC, divide tu peso en kilos por la altura en metros al cuadrado (por ejemplo, 60:1,65x1,65= 22). Un IMC superior a 24,9 se considera exceso de peso. Un IMC menor de 18,5 se considera bajo peso. Un IMC de 30 indica obesidad leve. Por encima de 40, se considera obesidad mórbida.
Si cuando te quedaste embarazada tenías un IMC menor de 18,5, quizá deberías aumentar entre 12 y 17 kilos: las mujeres con bajo IMC tienen más probabilidades de dar a luz niños con bajo peso.
Si cuando te quedaste embarazada estabas por encima del peso normal (un IMC mayor de 24,9) quizá no debas aumentar más de 7 a 11 kg durante el embarazo. Las mujeres obesas o que engordan mucho durante la gestación tienen mayores probabilidades de desarrollar diabetes estacional y preeclampsia y de tener dificultades durante el parto.
Ganar poco peso durante el embarazo también es factor de riesgo. Un aumento de menos de 5 kg aumenta considerablemente el riesgo de parto prematuro y podría repercutir en el desarrollo del feto.
Para no aumentar demasiado de peso, lo mejor es incrementar el consumo de alimentos frescos y reducir el de grasas saturadas, féculas y dulces. Sin embargo, no debes seguir dietas hipocalóricas durante el embarazo. Son perjudiciales para el desarrollo del bebé.
Lo mejor es que aumentes de peso lenta y sostenidamente, pero no te preocupes si engordas poco durante el primer trimestre: lo compensarás sin duda en los meses siguientes. También, algunas embarazadas tienen periodos en los cuales aumentan varios kilos en poco tiempo y luego se estabilizan. Lo importante es controlar el aumento de peso total.
Te has pasado todo el embarazo preguntándote qué aspecto tendría tu bebé, y la espera ha llegado a su fin. Miras su carita arrugada, acaricias sus manitas y sus pies diminutos... y te haces mil preguntas, entre ellas cuánto tiempo tendrás que esperar hasta que se parezca a esos bebés sonrosados, despiertos y sonrientes que se ven en las revistas. No te agobies: todo llegará.
Muchos padres, sobre todo los primerizos, se sienten sorprendidos y preocupados por características y rasgos totalmente normales en un recién nacido. Este “retrato” puede ayudarles a aclarar dudas y prevenir ansiedades.
No te extrañes si tiene forma cónica: es consecuencia de lo que se conoce como moldeamiento y obedece a la presión ejercida por el estrecho canal de parto. Más probable si se han utilizado fórceps o ventosas durante el nacimiento, la forma cónica va desapareciendo en días sucesivos y se va haciendo más redondeada.
La presión ejercida en la cara del bebé durante el parto puede producirle hinchazón en los párpados. También, la ruptura de algunos capilares de los ojos puede generar manchas rojas en el blanco (esclera) de los mismos. No te fijes demasiado en el color de sus ojos: hasta los seis meses no habrán adquirido su color definitivo.
La apretada vida en el estrecho espacio del útero puede explicar una nariz achatada o ladeada y unas orejas dobladas. No te preocupes: son características que duran pocos días.
A medida que se seca, el muñón del cordón umbilical va adquiriendo un color más negruzco hasta que finalmente cae, generalmente en las dos primeras semanas. Es importante mantener el muñón del cordón limpio (no hay necesidad de limpiarlo con alcohol) y exponerlo al aire para que se seque. Hasta que caiga, debes lavar al bebé sólo con esponja húmeda, sin sumergirlo en agua.
• Puedes notar unos puntos o ampollitas blancuzcas en la cara de tu bebé (mejillas, nariz, frente, barbilla...). Es lo que se conoce como milium, y suele desaparecer al cabo de pocas semanas, sin necesidad de tratamiento.
• En el 2º ó 3er día de vida, quizá notes también lo que se conoce como eritema tóxico: pápulas rojas con un puntito central que parecen picaduras de insecto y pueden estar diseminadas por todo el cuerpo. No te angusties: no revisten peligro y suelen remitir a las 2-4 semanas de vida.
• También, en la semana 3ª ó 4ª, el bebé puede desarrollar una especie de acné: suele durar varios meses, es consecuencia de la transferencia de hormonas maternas y tampoco requiere tratamiento.
• Muchos recién nacidos vienen también al mundo con manchas de nacimiento (hemangiomas capilares) a menudo situadas en la nuca (sobre la línea de nacimiento del pelo), en los párpados o entre los ojos. Las manchas de los ojos suelen desaparecer. Las de la nuca tienden a permanecer, aunque se hacen menos perceptibles con el tiempo.
• A su vez, los bebés de origen africano, asiático y latinoamericano nacen a menudo con lo que se conoce como mancha mongólica. Aparece en la espalda o la región glútea y varía en tamaño y forma. Generalmente desaparece en los primeros dos años de vida, aunque puede permanecer indefinidamente.
A menudo, los pies y piernas del recién nacido están arqueados o curvados, como consecuencia de la postura en el útero. Mientras piernas y pies sean flexibles y puedan colocarse fácilmente en una posición normal, no hay por qué preocuparse. Piernas y pies suelen enderezarse cuando el niño empieza a caminar.
Algunos recién nacidos aparecen cubiertos de un vello muy fino en el momento del nacimiento, especialmente en la espalda, los hombros, la frente, las sienes e incluso las orejas. Es lo que se conoce como lanugo. Más común en bebés prematuros, desaparece en las primeras semanas de vida.
• Antes del nacimiento, pasan hormonas de la madre al organismo del bebé a través de la placenta. Esas hormonas pueden provocar un aumento de tamaño de las mamas en el recién nacido (tanto niños como niñas) e incluso estimular la producción de un poco de leche. Por ese mismo efecto hormonal, la vulva de las niñas puede estar algo aumentada de volumen y dar lugar a una secreción vaginal blanquecina. La secreción dura pocos días. El aumento de tamaño de los genitales desaparece en dos o tres semanas.
• En algunos recién nacidos varones, el escroto puede estar lleno de un líquido claro, producto del proceso del parto. Es lo que se conoce como hidrocele, y suele desaparecer en un plazo de tres a seis meses. También son normales las erecciones frecuentes, sobre todo cuando el bebé tiene la vejiga llena.
Son cada uno de los espacios membranosos y blandos que se advierten en el cráneo del recién nacido y que indican que los huesos del cráneo no están totalmente unidos. Las fontanelas no sólo permiten que la cabeza relativamente grande del bebé se abra paso a lo largo del canal del parto: también dejan espacio suficiente para el cerebro en rápido crecimiento del bebé. Si bien las fontanelas pulsan con cada latido del bebé, no es peligroso tocarlas ( sí presionarlas). Por lo general, los huesos del cráneo cierran a los 12-18 meses de vida del bebé.